
Los estereotipos de género son las características y roles asignados cultural y socialmente a hombres y mujeres, estos roles se asignan a partir del sexo femenino o masculino. Por decir sólo un ejemplo: "las mujeres deben hacer el trabajo doméstico y los hombres deben proveer económicamente a la familia". Frases como la anterior han traspasado generaciones, convirtiéndose así en ideas arraigadas y preconcebidas en la sociedad, y en la cultura. Los estereotipos de género generan entonces roles de género, es decir un conjunto de ideas y expectativas que son diferentes para mujeres y hombres, que marcan el sentir, actuar y ser de los sujetos; estas nociones tienen como consecuencia la segregación ocupacional y el trabajo reproductivo asignado a la mujer. Ahora bien, ¿qué es el trabajo reproductivo? según Antonella Picchio (1994) el trabajo reproductivo consiste en el cuidado y mantenimiento del espacio doméstico, es realizado mayoritariamente por mujeres y refiere también a la educación, formación, y apoyo a los miembros de una familia. El trabajo reproductivo es sólo una de las múltiples formas de discriminación que sufre la mujer en la sociedad; el trabajo de "dueña de casa" como lo conocemos en Chile es invisibilizado y no remunerado.
Gabriel Salazar (2002) plantea que este rol del trabajo reproductivo es producto de la explotación patriarcal hacia la mujer, y del modelo neoliberal, que aumentó el número y oferta de empleos precarios para mujeres, como por ejemplo, las temporeras, la prostitución, el servicio doméstico, entre otros trabajos que cuentan con pocas o nulas garantías estatales, previsionales, y jurídicas (contrato de trabajo). Esta situación afecta especialmente a las mujeres pobres que no pueden acceder a la educación y ser profesionales.
Con el paso del tiempo estos constructos sociales de que el hombre sea proveedor y la mujer/madre y dueña de casa han cambiado en el tiempo, ya que (afortunadamente como vemos en la imagen) las atribuciones de género son específicas a cada cultura y época. En la actualidad la mujer puede estudiar, trabajar, y ser independiente, hay mujeres proveedoras pero estas deben conciliar su trabajo con lo doméstico y la crianza si es que son madres.
Gabriel Salazar (2002) plantea que este rol del trabajo reproductivo es producto de la explotación patriarcal hacia la mujer, y del modelo neoliberal, que aumentó el número y oferta de empleos precarios para mujeres, como por ejemplo, las temporeras, la prostitución, el servicio doméstico, entre otros trabajos que cuentan con pocas o nulas garantías estatales, previsionales, y jurídicas (contrato de trabajo). Esta situación afecta especialmente a las mujeres pobres que no pueden acceder a la educación y ser profesionales.
Con el paso del tiempo estos constructos sociales de que el hombre sea proveedor y la mujer/madre y dueña de casa han cambiado en el tiempo, ya que (afortunadamente como vemos en la imagen) las atribuciones de género son específicas a cada cultura y época. En la actualidad la mujer puede estudiar, trabajar, y ser independiente, hay mujeres proveedoras pero estas deben conciliar su trabajo con lo doméstico y la crianza si es que son madres.
*Referencias
Ø Picchio, A. (1994). Trabajo de Reproducción, tema central del análisis del mercado laboral. En: Las Mujeres y el Trabajo: Rupturas conceptuales. ICARIA.
Ø Salazar, G. (2002) "Mujeres populares en Chile neoliberal y globalizado (1973-2000)" y "Las pobladoras". En Historia contemporánea de Chile IV. Hombría y feminidad. Santiago de Chile: LOM. Pp.207-275.
No hay comentarios:
Publicar un comentario